Historia del Grupo Volkswagen
Más de medio siglo fabricando automóviles
Volkswagen AG es hoy uno de los grupos automovilísticos que mejor ha comprendido y llevado a cabo el proceso integrador.
Bajo un mismo argumento técnico, mantiene la independencia propia de cada marca.
La historia de Volkswagen es la historia de la automoción en Europa. Como algunos otros proyectos del período de entreguerras, Volkswagen nace con el objetivo de popularizar el automóvil y acercarlo a todas las capas sociales. Su misma denominación de "coche del pueblo" así lo da a entender, y como tal nace en 1938 el modelo sobre el que se basaría todo el entramado industrial del que es hoy el primer constructor europeo. Nos referimos al popular Escarabajo, el Beetle, que sigue aún en producción en la fábrica de México (eso sí, convenientemente puesto al día) en su configuración original: tracción trasera y motor refrigerado por aire. El doctor ingeniero Ferdinand Porsche tuvo mucho que decir en todo ello como diseñador del KdF y su proceso productivo.
El Beetle, que ha motorizado todo un país, cruza el Atlántico.
Durante los años de la reconstrucción, Volkswagen reinició su andadura industrial, con el Beetle como eje principal y contribuyendo a la motorización del país. Muy pronto el popular Escarabajo comenzó su andadura internacional (1947) y a partir de 1952 comienza a venderse en Estados Unidos. Con cifras de producción crecientes, el Beetle se convierte en uno de los coches más populares del mundo, superando la producción del Ford T y llegando a superar las 22 millones de unidades hasta nuestros días.
Audi y NSU pasan a formar parte de Volkswagen AG.
El Beetle, no su concepto, tiene también que evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos, Este proceso de desarrollo va muy parejo al de la evolución del consorcio. En 1969, dos de los más prestigiosos constructores alemanes, Audi y NSU, se fusionan y pasan a formar parte de Volkswagen AG. Audi y Volkswagen inician así su andadura conjunta y complementaria, a la que años después se unirían otras marcas como SEAT, Škoda y más recientemente Bugatti, Bentley y Lamborghini.
El Grupo Volkswagen ha aportado innumerables avances al mundo de la automoción.
En este proceso de expansión tiene una especial importancia la aparición de otro de los modelos míticos de la marca Volkswagen: el Golf. Nació en 1974 con el compromiso de ofrecer un automóvil enormemente funcional, al alcance de todos los públicos y en todos los países del mundo. En sus casi treinta años de vida, el Golf ha conocido cinco generaciones muy diferentes, cada una de ellas mejorando la anterior e introduciendo valores nuevos en su segmento. El Golf sigue siendo el modelo referencia de su clase, y sus niveles de seguridad, economía, tecnología, dinamismo y respeto medioambiental le sitúan a la cabeza de los vehículos de su clase.
Y sería injusto hablar del Beetle y del Golf pasando por alto otro modelo carismático: el Transporter. Otra genialidad de Volkswagen, que "inventó" hace cincuenta años el concepto monovolumen. Mezcla de turismo, vehículo recreativo, coche familiar y furgoneta, el Transporter ha sido el coche prototipo de toda una generación de hippies, en Europa y Estados Unidos. Hoy, convenientemente remozado, es el eje sobre el que gira la estrategia de VW Vehículos Comerciales, que también posiciona a los vehículos de la marca un punto por encima de los competidores, con ese "valor añadido" de tecnología, confort y calidad técnica, hasta ahora poco usual en este segmento del mercado.
Paralelamente a la historia de Volkswagen, las otras marcas asociadas han ido evolucionando y adoptando el estilo que hoy las define. El Grupo Volkswagen ha aportado, desde luego, innumerables avances al mundo de la automoción. Especialmente en el plano de la eficiencia, la seguridad y el medio ambiente. Pero no ha sido menor su aportación a la teoría y la práctica de las grandes corporaciones.
En el Grupo, cada marca posee un concepto y una identidad propia
A lo largo del último tercio del siglo, la industria de la automoción ha presenciado la aparición de enorme complejos empresariales. Pero en ningún caso como en el Grupo Volkswagen se ha aprovechado este proceso para mejorar el producto, beneficiándose del know-how y de la economía de escalas, y especialmente para transmitir a los clientes todo un conjunto de sensaciones hasta entonces, hasta ahora, ajenas al mundo del automóvil.
Así, cada una de las marcas integradas en el grupo tiene sus propios conceptos, su propia identidad, su propio estilo y sus propios clientes. Pero todas ellas coinciden en transmitir, a través de sus productos, la sensación de un "algo más", de un beneficio añadido al de la mera "buena compra". Éste es sin duda el elemento diferenciador y la clave de parte del éxito de estos últimos 25 años.
El Grupo Volkswagen ha logrado interpretar, como pocos complejos empresariales, el espíritu característico alemán: vanguardia, calidad, eficiencia y fiabilidad.
Audi, otra de las grandes marcas del Grupo, tiene una historia apasionante y no ajena a convulsiones, fusiones y absorciones, hasta alcanzar su estatus actual en el seno del consorcio. Surge en 1910 de la fusión de Horch, Auto Unión y DKW para reformar la marca de los cuatro aros, a la que más tarde se añadiría la popular NSU. Tradicionalmente, este consorcio fabricaba coches muy populares, aunque siempre con una tecnología vanguardista. Es después del conflicto europeo cuando Audi se incorpora al Grupo Volkswagen, pero no es hasta la década de los 60, con la llegada del Audi 100, cuando comienza a definirse como una marca de lujo, competidora de las tradicionales berlinas premium alemanas. Su apuesta por la innovación tecnológica, con la tracción delantera primero, y después quattro, le han llevado, en tiempo récord, a convertirse en una marca que ha logrado situar sus modelos en el segmento de coches de lujo, o en la parte superior de cada segmento de mercado, aportando soluciones tecnológicamente innovadoras y vanguardistas.
Y en cuanto a Škoda, es una de las marcas más veteranas del mundo. Inició su andadura en 1894, cuando Checoslovaquia era una potencia industrial de primer orden. Luego, las vicisitudes históricas y políticas llevaron a Škoda a un segundo plano técnico, hasta incorporarse al Grupo Volkswagen a comienzos de los años 90. Hoy día, con una fábrica totalmente nueva y con un modelo, el Octavia, que en su momento abría una nueva etapa con los cánones de calidad que exige el Grupo, se ha situado entre las marcas de referencia europeas, con cifras de crecimiento hasta hace pocos años inimaginables.